La presencia del Pendón de Baeza en esta histórica celebración constituye un acontecimiento de especial significado para la ciudad
La ciudad de Baeza vivirá el próximo 26 de septiembre una jornada de extraordinaria relevancia religiosa e histórica con motivo de la Coronación Canónica y Pontificia de Nuestra Señora del Alcázar, Patrona de la ciudad, una celebración que contará con la presencia del histórico Milagroso Pendón de San Isidoro, conocido popularmente como el Pendón de Baeza.
La Muy Ilustre, Real e Imperial Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro trasladará hasta la ciudad Patrimonio Mundial su invicto Pendón, una enseña de profundo valor histórico que ostenta los honores de Capitán General y que es custodiada habitualmente en la Real Colegiata Basílica de San Isidoro de León.
La presencia del Pendón de Baeza en esta histórica celebración constituye un acontecimiento de especial significado para la ciudad, al regresar a la tierra con la que mantiene un estrecho vínculo desde hace casi nueve siglos. El Milagroso Pendón estará presente durante el Solemne Pontifical en el que será coronada la Patrona de Baeza, compartiendo así una ceremonia que quedará para la historia de la Iglesia baezana.
Con motivo de este acontecimiento numerosos hermanos de la Imperial Cofradía se desplazarán desde la ciudad de León acompañando al histórico Pendón, sumándose a los fieles y devotos de Baeza para participar en una celebración que estrecha aún más los lazos históricos y espirituales entre ambas ciudades.
Esta visita adquiere un simbolismo especial, ya que en mayo de 2023 la Muy Ilustre, Real e Imperial Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro concedió su medalla a Nuestra Señora del Alcázar, una distinción que fue impuesta durante una solemne celebración celebrada en la Parroquia de San Andrés y que puso de manifiesto la estrecha relación existente entre la histórica corporación leonesa y la Patrona de Baeza.
Un vínculo que se remonta a la conquista de Baeza
Los orígenes de la Imperial Cofradía se remontan a la conquista de Baeza por el emperador Alfonso VII en el año 1147. Según relatan las fuentes históricas, entre ellas el Chronicon Mundi, cuando las tropas imperiales avanzaban hacia Almería encontraron una fuerte resistencia musulmana en la ciudad de Baeza.
La tradición recoge que fue entonces cuando San Isidoro intervino milagrosamente en favor del ejército cristiano, permitiendo la entrada triunfal del emperador en la ciudad el 25 de julio, festividad de Santiago. Como muestra de gratitud, Alfonso VII confirmó los estatutos de la Cofradía y ordenó bordar sobre el Pendón la imagen de San Isidoro cabalgando sobre un brioso corcel, dando origen a una de las insignias históricas más singulares del patrimonio español.
Con el regreso del Milagroso Pendón a Baeza para la Coronación Canónica y Pontificia de Nuestra Señora del Alcázar, la ciudad volverá a encontrarse con uno de los símbolos que mejor representan su historia y sus raíces, en un acontecimiento de carácter excepcional.



