La ciudad de Baeza acogerá la exposición de arte sacro e historia titulada El legado recibido, iniciativa del Consejo Interparroquial de Pastoral y Patrimonio respaldada por la Fundación Caja Rural de Jaén. La muestra, que se enmarca en los actos conmemorativos del octavo centenario de la reconquista de la ciudad por el rey San Fernando III en 1226, propone un recorrido por ocho siglos de historia de la fe en el municipio y su impronta en el patrimonio histórico, artístico, y documental de Baeza. La iglesia de Santa Cruz servirá como sede para albergar este conjunto de piezas durante los meses de octubre y noviembre.
El gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, y el párroco de la iglesia de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol de Baeza, Andrés Nájera, han dado a conocer algunos de los detalles de una exposición que “refleja esa fe vivida en la ciudad de Baeza, que ha traído a la ciudad numerosas obras de arte”, ha señalado García-Lomas. “Es un buen momento para esta conmemoración, que además coincide con la coronación de la Virgen del Alcázar, para mostrar la riqueza patrimonial de Baeza que la fe ha aportado y que, al final, es cultura y patrimonio de la ciudad”, ha añadido.
Por su parte, Andrés Nájera ha resaltado que con esta exposición “intentamos hacer nuestra aportación a ese octavo centenario de la Reconquista. La recuperación de la fe católica es un elemento fundamental para las hazañas del Rey Fernando III. Queremos hacer una muestra de cómo la fe se recuperó y cómo ha ido manteniéndose viva hasta hoy”.
La exposición ofrecerá un recorrido histórico que arranca en los orígenes de la antigua diócesis visigótica de Beatia, erigida en la segunda mitad del siglo VII con prelados como Rogato o Teudisclo. El itinerario aborda la compleja subsistencia del culto cristiano durante el periodo de dominación islámica en templos tradicionales como el de San Gil, los testimonios del obispo Saro en el siglo IX y el breve restablecimiento de la sede catedralicia bajo el reinado de Alfonso VII en el año 1147. Este devenir histórico culmina con la entrada definitiva de las tropas de San Fernando en 1226 y la restauración canónica de la sede episcopal en la figura del obispo Domingo, sentando las bases administrativas y parroquiales sobre las que se vertebraría la sociedad de la Baeza bajomedieval.
A través de la selección documental de archivos parroquiales, muchos de ellos procedentes de colaciones ya extinguidas como San Miguel, San Gil, San Pedro o San Marcos, el visitante podrá contemplar libros de bautismo históricos, planos antiguos como el de la situación de las parroquias de 1639 y grabados de la colección Narváez Olivera procedentes del Atlante Español, complementados con recreaciones gráficas actuales. Asimismo, el discurso expositivo analiza la influencia de la Iglesia en la morfología de la ciudad, visible en el nomenclátor de sus calles y en la proliferación de cruces y capillas públicas dedicadas a devociones tan arraigadas como el Cristo de la Yedra, el Señor de las Necesidades o el Cristo del Valle. La devoción mariana ocupa también un espacio preferente, recordando hitos locales como la primera misa celebrada en la plaza del Pópulo, la consagración de la Catedral a la Natividad o el histórico juramento inmaculista formulado por la Universidad de Baeza en el año 1618.
El recorrido de la muestra se completa con secciones fundamentales dedicadas a la solemnidad del Corpus Christi y a la Pasión de Cristo, cuya repercusión se remonta a las predicaciones históricas de San Vicente Ferrer y al temprano nacimiento de un prolífico tejido de cofradías pasionistas.



