La Galería Renace de Baeza ha inaugurado este fin de semana ‘Mvndvs Paradxvs’, la primera exposición individual en Andalucía del artista granadino Koctel. La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo 15 de junio, supone un hito cultural para la provincia al traer de vuelta a su tierra a un autor con una consolidada trayectoria internacional, especialmente en los mercados asiático y estadounidense. La exposición propone un diálogo visual entre el Renacimiento flamenco y la estética contemporánea del anime y el estilo kawaii. A través de una relectura de la obra de Pieter Brueghel el Viejo, Koctel analiza la sociedad del siglo XXI mediante figuras redondeadas y colores vibrantes que esconden una profunda carga moralizante y crítica.
La génesis del proyecto surge de la colaboración entre el artista y la comisaria Alejandra Rodríguez, doctora en Arte Contemporáneo de Asia, quien explica que la estructura compositiva de las piezas bebe directamente de los clásicos, aunque transformados por la experiencia vital del autor en el continente asiático. «Partimos de la obra de un artista del Renacimiento, Pieter Brueghel el Viejo. Koctel lleva esas estructuras a todo ese mundo propio y personal, ese mundo un poco paradójico e insólito», señala la comisaria, añadiendo que «las obras son muy amables a primera vista, pero todas llevan una crítica o una información moralizante». Por su parte, el propio Koctel ha subrayado la importancia personal de este proyecto, en el que ha trabajado durante un año entero: «Esta es la exposición de más envergadura que he hecho aquí en mi tierra. Me lo he pasado muy bien porque Brueghel es un pintor que tiene un montón de personajes, y eso es precisamente lo que yo busco en mi obra: transmitir a través de mi estilo esas historias».
Pese a la fuerte influencia estética de China y Corea, la obra de Koctel mantiene un vínculo indisoluble con sus raíces andaluzas. El uso de cítricos, especialmente las naranjas —referencia a su crianza en Sevilla—, funciona como un hilo conductor que conecta su infancia con una metáfora sobre la sobreexposición digital. «El cítrico se usa como motivo en los ojos, como si nos exprimiesen un cítrico. Esa irritación es la misma que sufrimos al estar expuestos a las pantallas de los móviles; no somos conscientes del daño que nos hace la tecnología», detalla Alejandra Rodríguez. Esta conexión local ha sido resaltada por Ignacio Montoro, concejal de Cultura de Baeza, quien vincula la iconografía del artista con la tradición literaria de la ciudad al afirmar que la obra «no pierde la esencia andaluza; sitúa naranjas y limones en todos sus cuadros. Eso nos retrotrae a Antonio Machado y sus recuerdos de un patio de Sevilla. Es una fusión muy atractiva entre el pasado, el presente, Asia y Europa».
Desde la Galería Renace, su responsable Juan Pablo Mola ha mostrado su satisfacción por traer a Baeza a un creador que viene de cosechar éxitos individuales en el Museo de Sichuan y en Corea. «Teníamos especial empeño en tenerlo aquí porque es un artista con mucho recorrido. Creemos que ha hecho una propuesta realmente interesante analizando la historia del arte desde el siglo XXI», afirma Mola, quien además ha revelado un vínculo emocional del artista con la comarca: «Tiene sus orígenes en la provincia de Jaén porque la familia de su abuela es de Úbeda, algo que nos hace especial ilusión».

