El mercado del aceite de oliva atraviesa un momento de alta tensión entre la oferta y la demanda. Los últimos datos provisionales de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), publicados este miércoles, revelan una realidad de dos velocidades: mientras la comercialización vuela a ritmos históricos, la producción se resiente por las inclemencias meteorológicas de los últimos meses. Con 1,19 millones de toneladas acumuladas hasta febrero, el sector asume ya que será difícil alcanzar las previsiones de los aforos oficiales.
Una cosecha marcada por la lluvia
El mes de febrero cerró con una producción de 141.135 toneladas, una cifra condicionada por los temporales que han paralizado las faenas en el campo. Según Luis Carlos Valero, gerente de ASAJA-Jaén, aunque las cifras actuales se aproximan al objetivo de 1,2 millones de toneladas, «va a ser complicado llegar al aforo» inicial, si bien estima que los datos finales serán similares a lo previsto.
Desde COAG-Jaén, la visión es más pesimista. Su secretario general, Francisco Elvira, advierte de que las lluvias y el viento en el eje de la campaña no solo han retrasado la cosecha, sino que han provocado una pérdida real de fruto. «Cada día que pasa sin recoger es aceite que se pierde», señala Elvira, quien destaca que en la provincia de Jaén la producción se sitúa un 36% por debajo de la misma fecha del año anterior.
El vigor del mercado
Frente a las dudas en la recolección, el consumo no da tregua. En los cinco primeros meses de la campaña de comercialización se han vendido 619.000 toneladas, lo que representa más del 50% de todo el aceite producido hasta la fecha.
Jesús Cózar, secretario general de UPA-Andalucía, califica este ritmo de comercialización como «magnífico». Febrero ha sido el mejor mes de la serie actual, con unas 140.000 toneladas puestas en el mercado (contando importaciones). Este dinamismo ha provocado que las existencias totales se sitúen en 974.468 toneladas, una cifra sensiblemente inferior a los 1,1 millones de toneladas almacenadas hace un año.
La paradoja de los precios
El punto de mayor fricción entre las organizaciones reside en la evolución de los precios en origen. A pesar de que la lógica de mercado —menor oferta y mayor demanda— debería empujar los precios al alza, el sector denuncia una tendencia a la baja o un estancamiento que compromete la rentabilidad.
Desde UPA sitúan el umbral mínimo de rentabilidad para el olivar tradicional en los 5 euros por litro. «Pedimos que se cumpla la Ley de la Cadena Alimentaria para que podamos cubrir los costes», subraya Cózar. Por otro lado COAG mira hacia la estrategia comercial, lamentando que el aceite no supere los 4 euros en origen y vaticina que, de seguir este ritmo de ventas, las bodegas llegarán a octubre completamente vacías.
Por otro lado, se observan movimientos en la industria: Un dato relevante que arroja la AICA es el incremento del 9% en las existencias de los envasadores. UPA interpreta este movimiento como una estrategia de «protección» de la industria, que estaría reforzando sus reservas ante posibles subidas de precio en el corto plazo.
Las cifras del mes (AICA)
| Concepto | Datos a 28 de febrero |
| Producción acumulada | 1.193.767 t |
| Existencias totales | 974.468 t |
| Salidas mensuales (estimadas) | ~140.000 t |
| Aceite en almazaras | 738.955 t |
La campaña encara ahora su recta final con la mirada puesta en el cielo y en los lineales de los supermercados, donde el consumidor sigue apostando por el aceite de oliva a pesar de la volatilidad del escenario global.

