El municipio de Rus se convirtió el pasado sábado en el epicentro de la adoración eucarística de la diócesis de Jaén con la celebración de la Vigilia de Espigas, uno de los encuentros más significativos de la Adoración Nocturna Española. La cita congregó a numerosos adoradores y fieles procedentes de distintos puntos de la provincia.
Desde primeras horas de la tarde comenzaron a llegar a la localidad adoradores y fieles procedentes de distintos puntos de la provincia para participar en una jornada marcada por la oración, la convivencia y la devoción al Santísimo Sacramento. Las calles del municipio fueron especialmente engalanadas para la ocasión, ofreciendo una imagen festiva y solemne que acompañó el desarrollo de los actos religiosos.
La celebración estuvo precedida por un triduo eucarístico desarrollado entre los días 17 y 19 de junio en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora. Durante estas jornadas preparatorias participaron distintos arciprestes de la diócesis y el Vicario Episcopal Territorial de la Segunda Vicaría, que contribuyeron a preparar espiritualmente a la comunidad para este importante acontecimiento religioso.
Uno de los momentos más esperados de la programación fue el Pregón Eucarístico, pronunciado por Cynthia García Egea, coordinadora de la Capilla Eucarística de Murcia. Su intervención sirvió como preludio de una intensa jornada de oración y reflexión en torno al Santísimo Sacramento, invitando a los asistentes a profundizar en la importancia de la adoración eucarística en la vida cristiana.
Tras el pregón, las diferentes secciones de la Adoración Nocturna participaron en los actos programados antes de la celebración de la Eucaristía, que tuvo lugar en el Auditorio Municipal de Rus. La ceremonia estuvo presidida por el obispo de Jaén, Monseñor Sebastián Chico Martínez, acompañado por numerosos sacerdotes de la diócesis y ante una amplia representación de adoradores y vecinos de Rus y de distintas localidades que no quisieron perderse esta cita.
La celebración continuó con la Procesión Eucarística, en la que el Santísimo Sacramento recorrió diversas calles del municipio acompañado por cientos de participantes.
La procesión concluyó en la Plaza de la Constitución, donde tuvo lugar la Bendición Solemne con el Santísimo Sacramento, poniendo el broche final a una celebración que convirtió a Rus en centro de la adoración eucarística de la diócesis durante una noche marcada por la oración, la fraternidad y la manifestación pública de la fe.



