Las personas integrantes de la Asociación del Hogar del Pensionista de Rus han visitado recientemente la residencia de mayores de la localidad para hacer entrega de una serie de regalos confeccionados artesanalmente. Los detalles, elaborados a base de ganchillo, son el resultado de un taller de convivencia que busca estrechar lazos entre el colectivo de pensionistas y quienes residen en el centro geriátrico. La iniciativa ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Rus, que ha facilitado los materiales necesarios para la producción de estas piezas textiles, reforzando así el compromiso municipal con el envejecimiento activo y la solidaridad intergeneracional.
El proyecto se ha gestado en el seno del taller de crochet de la asociación, una actividad que suma ya dos años de trayectoria pero que, durante los últimos meses, se ha volcado específicamente en este fin benéfico. Las personas voluntarias han dedicado su tiempo y destreza a tejer prendas personalizadas según las necesidades detectadas en la propia residencia.
Rocío Beltrán, alcaldesa de Rus, ha destacado la importancia de este encuentro durante la visita oficial: «Nos encontramos en la residencia de ancianos y nos acompaña una representación de la directiva del Hogar del Pensionista, así como diversas personas que son socias que han elaborado un taller de crochet en el que han confeccionado unos regalos que hoy entregan a los usuarios y usuarias».
La variedad de los obsequios responde a una petición previa para garantizar la utilidad de las piezas. Entre los artículos entregados figuran toquillas, mantas para las piernas, bufandas y cojines, todos ellos trabajados de forma manual durante aproximadamente un cuatrimestre.
Antonia Aranda, representante de la Asociación del Hogar del Pensionista, ha explicado la motivación detrás de este gesto: «Hemos hecho este grupo de ganchillo gracias a estas muchachas que hay aquí tan valiosas. Decidimos hacer un regalillo a nuestros ancianos y pensionistas para que vean que no nos olvidamos de ellos. Todo se ha hecho con mucho amor y mucho cariño gracias a la colaboración del Ayuntamiento, que nos ha dado las lanas».
Más allá de la entrega de bienes materiales, la jornada ha servido para reivindicar el papel de la asociación como un espacio fundamental para el bienestar emocional y social de la población mayor de Rus. El taller de ganchillo no solo produce piezas de lana, sino que actúa como una red de apoyo contra la soledad no deseada.
En este sentido, Vicenta Higueras, miembro de la asociación, ha subrayado el impacto positivo que tiene este colectivo en su día a día: «Esta asociación es un punto de reunión, de distracción, de charlas y de convención. En fin, lo pasamos muy bien».

