La Fundación Caja Rural de Jaén y la Orden de los Carmelitas Descalzos han presentado este jueves el resultado de los trabajos de restauración de la obra El Nazareno y su retablo hornacina, una intervención que ha permitido recuperar una pieza de gran valor artístico y devocional que ya puede contemplarse en la Iglesia de La Purísima Concepción (Carmelitas Descalzos) de Baeza.
El gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, ha mostrado su satisfacción tanto por la restauración como por la nueva ubicación de la imagen, en un espacio visible y accesible para el público. “Uno de nuestros objetivos es recuperar el patrimonio, pero también difundirlo y darlo a conocer. Esta obra, que procede de un antiguo convento de Écija, se recupera ahora en Baeza en un lugar espectacular”, ha señalado.
García-Lomas ha destacado además el significado de la imagen de Jesús Nazareno dentro de la iconografía carmelita, subrayando que se trata de una representación de profunda devoción que encaja plenamente con la espiritualidad de la comunidad que gestiona el templo.
Por su parte, Fray Antonio Ángel Sánchez Cabezas, de la comunidad de Carmelitas Descalzos de Úbeda, ha explicado que la obra llegó muy deteriorada desde el convento de las monjas de Écija y que hasta ahora se encontraba en un espacio discreto del convento ubetense. “Una vez restaurada una obra de esta calidad artística y devocional, necesitaba estar en un lugar donde se pudiera disfrutar”, ha afirmado.
El religioso ha remarcado también el compromiso de la orden con Baeza, recordando que, aunque la comunidad reside en Úbeda, mantienen una estrecha vinculación con ambas ciudades. “Todo lo que sea reforzar nuestra presencia en Baeza y apostar por esta iglesia nos entusiasma”, ha añadido.
La restauradora Natividad Poza ha detallado que el proceso ha sido largo y minucioso. La intervención comenzó con la consolidación estructural de las piezas de madera y del lienzo, seguida de una limpieza profunda que marcó un punto de inflexión en el proyecto. “Fue entonces cuando se descubrieron policromías y elementos que permanecían ocultos”, ha explicado. Finalmente, se procedió a la reintegración de pérdidas tanto en dorados como en policromías y en la capa pictórica del lienzo.
En la misma línea, el restaurador Modesto Rodríguez ha reconocido que los trabajos resultaron más complejos de lo previsto, ya que a medida que avanzaba la intervención aparecieron daños de mayor envergadura. No obstante, ha asegurado que, tras un trabajo paciente y riguroso, el resultado final ha sido satisfactorio.

