Tras varios días de precipitaciones ininterrumpidas en toda la provincia y también persistentes en las cabeceras de las Sierra de Cazorla y Segura, el río Guadalquivir ha recuperado con violencia su antiguo dominio. A su paso por el término municipal de Baeza, el cauce se ha desbordado, anegando parte de los márgenes en los términos de la Estación de Begíjar y Puente del Obispo, dejando imágenes que no se recordaban con tal intensidad desde la gran crecida de 2010 cuando el Tranco tuvo que aliviar agua
El punto crítico se sitúa en el histórico puente del siglo XVI, cuyos tajamares de piedra luchan contra la fuerza del agua. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) no cuenta con un punto de medida de caudal a nivel del Puente del Obispo, pero en la tarde este jueves sí había mediciones en la parte alta de la cuenca como el Puente de la Cerrada, donde el caudal llevaba unos 230 m3/s y mucho más abajo del Puente del Obispo, a la altura de Mengíbar, ya sumaba un caudal de unos 680 m3/s.
La policía local de ambos municipios han procedido al corte del conocido como Puente Viejo ante la posibilidad de que el agua pueda cegar los ojos del puente, saltando inevitablemente por encima de éste.

