El alcalde de Baeza, Pedro Cabrera, y la delegada territorial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Jaén, María José Lara, participaron este jueves en una actividad de educación ambiental que incluyó la suelta de aves rapaces recuperadas por el Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) del Quiebrajano. La cita se desarrolló en el entorno de las excavaciones arqueológicas del Cerro del Alcázar y contó con la presencia de jóvenes del I Campo de Voluntariado Nacional de Arqueología en la provincia de Jaén.
El acto busca poner en valor la conservación del patrimonio natural y cultural, vinculando la labor arqueológica con la sensibilización medioambiental. Entre las aves liberadas se encontraban un cernícalo, dos mochuelos y un ratonero.
Pedro Cabrera agradeció la presencia de las personas asistentes y destacó la importancia del campus de voluntariado. «Estamos siempre prestos y dispuestos a seguir descubriendo la ciudad escondida. Este maravilloso Cerro del Alcázar y todo lo que engloba». Cabrera también subrayó la labor de la Junta y el campus por su colaboración en el desarrollo de las excavaciones a través de la investigación y la conservación. «Es la ilusión de este equipo de gobierno seguir desarrollando labores de información y poder sacar poco a poco esta ciudad escondida», añadió.
Por su parte, la delegada de Medio Ambiente puso en valor la educación ambiental como pilar fundamental de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente. «La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, uno de sus pilares básicos, es la educación ambiental. Y está en todas las actividades que hacemos a diario, es totalmente transversal. La arqueología tiene muchísimo que ver con el medio ambiente», explicó Lara.
Asimismo, valoró la importancia del CREA en la recuperación de fauna silvestre y la implicación ciudadana en ese proceso. «Volver a la vida esas aves que curamos en el CREA es fundamental. Este año tenemos en torno a 800 aves, y un porcentaje muy elevado se ha recuperado y se ha puesto en libertad. La labor de cualquier persona, de cualquier ciudadano es fundamental. Si alguien encuentra un ave herida y llama al 112, esas primeras horas pueden ser decisivas para su recuperación».
La actividad contó con un momento especial protagonizado por un joven llamado Fran, quien, junto a su hermana Celia, encontró al cernícalo en el campo. «Con muchísimo cuidado Fran lo recogió, lo llevó a casa, llamó al 112 y los agentes de Medio Ambiente fueron a recogerlo. Esas primeras horas en las que Fran tuvo al cernícalo fueron importantísimas para poderlo recuperar», explicó la delegada.
El cernícalo fue trasladado al CREA del Quiebrajano, donde fue operado y rehabilitado. El acto en Baeza permitió a Fran cerrar el ciclo y devolver al ave a su entorno natural. «Hoy cerramos el ciclo, ya que Fran lo va a soltar, lo va a devolver al medio. Fue el que lo encontró junto con su hermana y lo devuelve ahora al medio natural», concluyó María José Lara, haciendo un llamamiento a la colaboración ciudadana.
La suelta de aves sirve como ejemplo de la importancia de la acción individual y colectiva para la protección de la fauna silvestre, reforzando el mensaje de que la conservación es una labor que atañe a toda la ciudadanía.

