El Ayuntamiento de Begíjar, a través de las Concejalías de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, ha puesto en marcha un plan de renaturalización de espacios urbanos municipales. La iniciativa contempla actuaciones en hasta diez zonas del municipio y cuenta con una inversión total de 30.000 euros. El proyecto, enmarcado en la estrategia municipal de lucha contra el cambio climático, tiene como objetivo mejorar la calidad del aire, moderar las temperaturas en los meses de verano, recuperar para el uso y disfrute de las vecinas y vecinos unos espacios verdes que requerían renovación e incrementar la resiliencia local ante la crisis climática.
Las actuaciones se están desarrollando de forma simultánea en el Parque de La Cañada, la Avenida de Europa, el Mirador del Villar, la Rotonda de Las Cuevas, la Avenida Francisco Ortiz, el Área de Descanso La Cañada, el Parque de La Igualdad, la Entrada de Begíjar, el Paseo Doctor Revuelta y el Parque El Jardín, abarcando tanto el casco urbano como los accesos al municipio. Para ello, se ha planificado la selección de especies priorizando árboles adaptados al clima de la zona y de alto valor ambiental, tales como Tipuana Tipu, Jacaranda, Ginkgo Biloba, Liquidambar, Acer Negundo, Árbol del Amor, Falsa Morera, Lagerstroemia indica y Palmera Washingtonia, junto a composiciones ornamentales de Sansevierias, Yucas, Agaves, Euphorbias y Cactus. Las plantaciones incorporan sustrato de calidad, enraizante microbiológico, micorrizas y tratamiento fungicida. El presupuesto asignado cubre la extracción de tocones, la plantación y el traslado de residuos a vertedero.
De forma paralela, la administración local acomete el replantado y mantenimiento del césped en el área de descanso de la piscina municipal, con el fin de recuperar las zonas de pradera de la instalación de cara a la temporada estival. Desde el Gobierno Municipal han subrayado que este plan representa un paso decidido en la apuesta por las políticas medioambientales como herramienta de desarrollo local. Las autoridades municipales han incidido en que los entornos rurales se enfrentan al reto de compaginar la adaptación climática con el mantenimiento del bienestar de la población, señalando que cada árbol plantado constituye una inversión para consolidar un municipio más verde, saludable y con mayor calidad de vida para todo su vecindario.

