El personal del Servicio de Urgencias de Atención Primaria de Torreperogil, junto a representantes sindicales y vecinos de la localidad, se ha concentrado este jueves frente al centro de salud del municipio para denunciar una nueva agresión sufrida por el equipo sanitario el pasado 12 de abril. El acto ha servido para reivindicar el fin de la violencia en el ámbito asistencial y exigir a la Administración medidas de protección reales y efectivas para las plantillas.
Los hechos, que tuvieron lugar durante la jornada de guardia del pasado sábado, se suman a una lista creciente de incidentes violentos en los centros sanitarios de la provincia. Durante la concentración, se ha dado lectura a un manifiesto conjunto en el que se ha subrayado que «la violencia, sea verbal, física o psicológica, nunca puede formar parte de la atención sanitaria».
Una «lacra social» en aumento
Representantes de las organizaciones sindicales han calificado la situación como insostenible. Uno de los portavoces presentes destacó el impacto negativo que estos episodios tienen sobre el conjunto de la ciudadanía: «Esto se está convirtiendo en una lacra social; cada vez está aumentando el número de casos. Algunas pocas personas están siendo más irresponsables y están produciendo este tipo de hechos que generan inseguridad dentro del sistema sanitario y disminuyen la calidad asistencial que podemos prestar», señaló.
Asimismo, se hizo un llamamiento directo a la Administración Sanitaria para que refuerce la vigilancia tanto en los centros de Atención Primaria como en los hospitales: «Estamos denunciando y procurando que la Administración dote a los servicios de mayor seguridad para que este tipo de situaciones no se produzcan tan asiduamente o, si puede ser, que no se produzcan nunca».
El personal sanitario como garante del sistema
En la lectura del manifiesto, se incidió en la indefensión de las y los profesionales ante problemas estructurales ajenos a su labor técnica. «El personal sanitario no es un enemigo, no es responsable de las listas de espera, de la falta de recursos ni de decisiones políticas o administrativas que no le corresponden», rezaba el texto, enfatizando que estas personas son quienes sostienen el sistema con su compromiso diario.
El comunicado subrayó la gravedad de normalizar este tipo de conductas: «Cada insulto, cada amenaza, cada golpe no solo hiere a una persona, hiere a toda la sanidad pública y a toda la sociedad. Cuando se agrede a cualquier profesional sanitario, se agrede el derecho de todos y todas a una atención segura y de calidad».
Peticiones de medidas contundentes
La movilización concluyó con una exigencia clara a las autoridades competentes para que se mejoren las condiciones laborales y se actúe con firmeza jurídica contra los agresores. «Exigimos respeto, exigimos protección real, activa y constante. Exigimos que las Administraciones refuercen las plantillas y actúen con contundencia. Denunciar no puede tener consecuencias para quien cuida».
Bajo el lema «Ni una agresión más, ni un paso más atrás», los convocantes recordaron que defender al personal sanitario es, en última instancia, defender la salud de toda la población y garantizar un sistema basado en la confianza y no en el miedo. La inscripción y los protocolos de denuncia permanecen activos para profesionales afectados, mientras se espera que este último incidente acelere la revisión de los planes de seguridad en el centro de salud de Torreperogil.

