El mercado laboral de la provincia de Jaén ha cerrado el mes de marzo con una evolución negativa que contrasta con la tendencia general del país. Según los últimos datos oficiales, Jaén se sitúa como la única provincia de España en la que ha descendido el número de personas afiliadas a la seguridad social tras registrarse una pérdida de 12.434 opuestos de trabajo en el último mes. Esta caída sitúa la cifra total de cotizantes en la provincia en 243.748 personas.
A pesar de este retroceso mensual, el análisis de los datos interanuales arroja un saldo positivo con un incremento de 7.646 cotizantes respecto al mismo periodo del año anterior. En lo que respecta al paro registrado, las cifras muestran un leve aumento de 58 personas demandantes de empleo, lo que eleva el total de la población gínese desempleada a 33.316 personas.
Uno de los aspectos más señalados de este balance es la persistencia de la desigualdad estructural en el mercado de trabajo. Según reflejan las estadísticas, la brecha de género no consigue reducirse en la provincia, siendo la población femenina la más afectada por el desempleo. Las mujeres sin empleo representan actualmente el 67,1% del total, sumando 22.373 personas, una cifra que se sitúa muy lejos de los hombres, que contabiliza a un 10.943 personas en paro.
Por sectores económicos el comportamiento ha sido desigual. La coincidencia de la Semana Santa con el tercer mes del año ha impulsado la cotización en el sector servicios que ha liderado la creación de empleo con 475 contratos. También se han registrado datos positivos en la agricultura con 486 personas más en la industria con un aumento de 49 y en el colectivo de personas sin empleo anterior que suma 54. Por el contrario, la construcción ha experimentado un descenso de 56 puestos de trabajo.
En definitiva, marzo concluye con una realidad compleja para la provincia, mientras la comparación comparativa anual sostiene el crecimiento, Jain se queda sola en la destrucción de empleo mensual en el conjunto del Estado evidenciando una vez más la debilidad de su tejido laboral ante la estacionalidad y la falta de paridad efectiva.

