El desbordamiento de un arroyo y el derrumbe de varios taludes obligan a intervenir a los servicios de emergencia, que mantienen cortadas varias vías del municipio.
Tras una tarde de miércoles marcada las intentas precipitaciones acumuladas, la localidad recupera hoy jueves la normalidad de forma paulatina aunque permanece en aviso naranja por la alerta de fuertes rachas de viento y todavía bajo los efectos de las numerosas incidencias registradas. Los servicios municipales trabajan a contrarreloj para restablecer el tráfico en las zonas más afectadas por desprendimientos de tierra.
El episodio meteorológico más crítico se vivió durante la jornada de ayer, cuando la intensidad de las lluvias provocó el desbordamiento del arroyo local y la posterior inundación de la carretera de El Mármol, dificultando la conexión por carretera. Sin embargo, el principal foco de preocupación para las autoridades locales ha sido la inestabilidad del terreno, que ha causado la caída de varios taludes de carácter privado sobre la vía pública.
Calles cortadas y daños en infraestructuras
A estas horas, el mapa de movilidad del municipio presenta todavía restricciones importantes. Según el último balance de seguridad:
- Calle Costezuela: Se encuentra totalmente cortada al tráfico debido al derrumbe de un talud.
- Calle San Miguel y calle Las Moderas: Permanecen parcialmente cerradas, con carriles afectados por el despliegue de escombros y tierra.
El Ayuntamiento ha querido poner en valor la «implicación y profesionalidad» de los equipos humanos de Obras, Deportes, Mantenimiento e Infraestructuras, así como de la Policía Local, que se desplegaron en una tarde que califican de «compleja».
Llamada a la prudencia
A pesar de que lo peor de la borrasca parece haber quedado atrás, el Consistorio mantiene la alerta y ha agradecido la colaboración ciudadana mostrada durante las horas de mayor riesgo. No obstante, se ha emitido un aviso a los vecinos y vecinas para que eviten desplazamientos innecesarios y extremen la precaución, ante la posibilidad de que el terreno, todavía saturado por el agua, pueda registrar nuevos movimientos.

